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A pesar de que el organismo humano tiene la capacidad de mantener constante la temperatura corporal, a medida que envejecemos se producen modificaciones del metabolismo basal que determinan cambios en la termoregulación corporal.

Cuando el cuerpo se enfrenta a las bajas temperaturas, se  pierde más  calor que el que se  produce y los vasos sanguíneos de la piel deben contraerse para conservar la temperatura corporal. Sin embargo, existen medidas para equilibrar la batalla contra el clima a través de la incorporación de hábitos y medidas preventivas.

  • Más cuidados con los hipertensos en invierno. Las temperaturas invernales influyen sobre la presión arterial aumentándola. Por este motivo, se recomienda incrementar la vigilancia en los hipertensos.
  • Ancianos con artrosis. Las bajas temperaturas también pueden agravar las dolencias típicas de esta enfermedad por predisponer a las contracturas musculares.
  • Resecamiento de la la piel. Con el frío, el agua y el viento se agravan  los eccemas y las grietas en las zonas expuestas como la cara y las manos. El uso de cremas hidratantes y beber líquido frecuentemente resulta de utilidad para contrarrestar estos efectos.
  • Salir acompañado, si es posible. Si el adulto mayor vive en áreas de frío extremo, debe considerar que la nieve y el hielo pueden constituir un riesgo de caídas y potenciales fracturas, por lo que se recomienda salir acompañado de ser posible
  • No encerrarse en casa. Este encierro puede precipitar un episodio depresivo, por lo cual la recomendación es que cuando un familiar vea a su ser querido con fatiga creciente, desánimo, irritabilidad o somnolencia excesiva, consulte a su médico, quien deberá considerar, entre otras, la posibilidad de una depresión.
  • Dieta adecuada. Es importante mantener una buena  alimentación que asegure un adecuado aporte calórico (a través de la ingesta de carbohidratos y lípidos), sin olvidar los alimentos con alto contenido proteico.
  • Temperatura(de 18 a 21º C). Mantener la temperatura del hogar entre 18 y 21 grados utilizando preferentemente estufas eléctricas o de gas. También hay que evitar larga exposición  al humo de braseros o estufas de kerosene y tener cuidado con los niveles de monóxido de carbono al encenderlas.
  • Taparse la boca al estornudar. Para evitar la transmisión de infecciones respiratorias es conveniente taparse la boca al toser o estornudar, lavarse las manos con frecuencia. Fuente: docsalud

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